Capítulo 5
octubre 27, 2013
No
me pasó desapercibido el tono en que dijo "puede ser
interesante" como si dejara algo inconcluso. Nuevamente me
golpeo mentalmente por buscar señales donde no las hay, aunque el
pensamiento de que quiso decir algo más se instala en mi cabeza para
no irse... sólo quisiera saber qué.
Llego
a mi departamento y decido preparar algo para comer, la cabeza me da
vueltas, tengo mucho en qué pensar. Necesito un poco de diversión o
distracción –a esta altura ya era lo mismo– necesito algo que
haga mas llevadero estos dos días sin verla.
Pongo
música en mi iPod a todo volumen y me dedico a limpiar. Friego con
más ganas que de costumbre y limpio a fondo mi habitación, la
habitación de mi hermana, el baño y el lavadero; el departamento
entero estaba tan limpio que podría haberse practicado una cirugía
en el lugar.
A
pesar de toda la energía consumida sigo inquieta por lo que preparo
la comida para mi hermana y para mí; cocino algo elaborado que me
lleve tiempo, y hasta me animo a preparar un poco de comida para todo
el fin de semana.
Hago
un poco de carne rellena y, como es la primera vez que lo hago, ruego
para mis adentros que tenga buen sabor. De todas formas Pierina -mi
hermana- seguro la come; yo por otro lado no puedo probar bocado,
siento un nudo en el estómago. Frizo toda la comida que preparé que
incluye además de la carne, un poco de lasaña, empanadas y
prepizzas.
Me
doy un baño rápido intentando amortiguar con la ducha las voces de
mi cabeza... si sólo se detuvieran unos minutos. Cuando termino voy
hacia mi habitación y elijo ropa de salir, aún no sé hasta dónde
puede llevarme esta bipolaridad que me caracterizó estas últimas
horas por lo que prefiero estar preparada en caso de sentir la
necesidad de salir corriendo.
Abro
la notebook. Juego con el teclado unos minutos hasta que me decido.
Tomo aire, me siento derecha y busco en Google: “como saber si me
gusta una mujer” mientras me rio por lo bajo. No puedo creer que
esté haciendo esto.
Me
aparecen varios test, algunos artículos inútiles y por supuesto,
una larga lista de Yahoo Respuestas. Reviso un par de páginas con la
ilusión de que alguna me sirva, pero como eso no sucede busco algo
mas específico: “Soy mujer y creo que me gusta otra mujer”. Esta
vez aparecen menos opciones pero mas específicas, y por algún
extraño motivo me siento un poco mas tranquila. Sólo un poco. Es
balsámico saber que hay otras personas transitando lo mismo que yo.
Me pierdo unas horas leyendo las preguntas y respuestas de otros
cibernautas sin poder responder aún la mía: ¿Ella me gusta?
¿realmente me gusta?
Me
acomodo sobre la silla y miro hacia el techo, me imagino con ella, en
una situación de pareja y no me causa desagrado, sólo una punzada
de no
se qué
–sigo
sin poder definirlo–
que me dice que la sociedad no ve con buenos ojos esto que siento.
¡Si
tan sólo una pudiera elegir de quién enamorarse! O si tan solo me
gustara un hombre... todo sería mucho mas sencillo, pero no. Siempre
elijo el camino mas escabroso. ¿Por qué esto me sucede a mí?.
Empiezo
a imaginar mi futuro con Julián, pero la sonrisa de Milah se cuela
bastante seguido y, a pesar de todo, me produce una sensación más
agradable cada vez que ella está en el lugar en el que lo quiero
poner a él.
Empiezo
a verlo claramente.
Respondo,
finalmente, a mi pregunta: ella me gusta. Pero con esta respuesta
surgen otras dudas: ¿Qué hago? La primera respuesta que llega a mi
mente es la de no hacer nada.
Vuelvo
a intentar, inútilmente, ser práctica: primero ella está casada y
además, por mucho cariño que le tenga, cuesta imaginarme viviendo
de una forma no convencional, osea con una mujer. Si miro al futuro,
aún me obligo a verme en una única situación: casada con hijos. Me
detengo unos momentos para pensar en el hecho de que me estoy
obligando
a
verme de esa forma.
¡Uf!
Espero que estas dudas disminuyan con el tiempo, quizás, después me
acostumbro a este sentimiento y puedo verla como a una amiga... Si,
de verdad quiero ser su amiga.
¿Podré
serlo?
Elimino
todos estos pensamientos desordenados de mi cabeza y tomo aire. Abro
facebook y busco:
"Milah
Gregorovich".
Es
la primera opción. Me tomo unos minutos para observar su foto de
perfil, es
tan hermosa, en
su foto de portada aparece un niño, supongo que es su hijo.
Posiciono el cursor en la opción de "agregar amigos" pero
lo dejo ahí, no hago clic.
Me
levanto de repente y doy vueltas por la habitación, no es muy amplia
así que no hay mucho espacio por el que pueda caminar, pero aún así
lo hago. Necesito descargar el estrés por algún lado.
Tengo
que poner en orden mis pensamientos: Julián (¿por qué recién
ahora pienso realmente
en
él?) no se merece esto. Vuelvo a sentarme, ansiosa. Y continúo
pensando: si de todas formas lo que siento no lleva a nada, no tengo
por qué sentirme mal... seguramente esto que me pasa es pasajero.
Pero...¿Y si no lo es? y ¿si es correspondido?¿estoy dispuesta a
dejar de lado mi relación con él, mi estabilidad, mi vida, mi
familia y amigos por algo que no tiene sentido?¿Por algo que podría
ser, pero que seguramente no es? SI.
Lo
estoy.
Guau,
que revelación, necesito gritar. Vuelvo a ponerme de pie y a caminar
por mi habitación hasta que no puedo reprimirlo más. Grito con
todas mis fuerzas, abro la ventana y sigo gritando, sacando todo lo
que tengo dentro.
Por
fin.
De
repente la puerta de mi cuarto se abre de golpe y entra mi hermana
hecha una bala.
–Sicilia
¿qué pasó? –pregunta angustiada.
Me
quedo helada, y ahora ¿qué digo?. "Y bueno Pieri, creo que me
estoy enamorando de una mujer, según google lo estoy, pero yo no sé
muy bien qué siento. Julián ya no me produce nada y quiero salir
corriendo, solo que no sé hacia donde". A pesar de que no puedo
decirle eso, es relajante repetirlo en mi fuero interno. Cambio el
rumbo de mis pensamientos y le contesto:
–Nada,
Pieri, hago catarsis.
–Bueno,
la próxima vez intenta de que no se te escuche desde la esquina,
casi muero de miedo –me contesta un poco mas relajada.
–Si,
perdón.
Se
queda parada en la puerta y hecha un vistazo general a la situación,
no está conforme con lo que la excusa que puse. Y se asombra ante mi
inmaculada habitación. Está dándose media vuelta para retirarse
cuando hecha un ojo a mi notebook y ve el perfil de Milah, frunce el
ceño y me mira fijamente.
–¿Conoces
a Milah Gregorovich?– pregunta de repente. Seria.
–Si,
¿por? –Que
no se me note, que no se me note...
–¿De
dónde la conoces? –por
algún extraño motivo está alerta.
–Es
mi compañera en el coro. ¿Tú la conoces?
–Vamos
dime qué sucede.
–La
conozco, si, es buena chica, está casada con un compañero del
trabajo... Si, eso... y ten cuidado.
¿Cuidado?
que raro.
–¿Cuidado
por qué, Pieri?
–No...
Por nada... sólo quería mencionarlo... eres grande... no lo sé,
sólo... sería un poco mas fácil si no te acercaras a ella.
–Contesta tartamudeando. Quiero preguntarle nuevamente: “por
qué”, pero tras decir eso se va, dejándome con algo más en qué
pensar. Como si lo necesitara.
Doy
un par de vueltas más hasta que me relajo. Decido comer algo porque
temo descomponerme luego. Respiro profundo abro la puerta de mi
habitación y escucho voces en el comedor. Mierda, Pieri vino con
amigas. Esto es más de lo que pueda soportar.
Agotada
me coloco, lentamente, el pijama y me lavo los dientes. Luego me
dirijo a mi cama a recostarme. Después de todo no tenía tanta
hambre y quizás dormir me haga bien. Alejo los pensamientos de mi
cabeza y pongo la alarma en el celular. Miro la pantalla del aparato
unos minutos hasta que en un impulso le envío un mensaje a Julián:
”Tenemos
que hablar”
Suelto
un suspiro, me dirijo a mi notebook y doy clic en "agregar
amigos". Que sea lo que sea, o lo que tenga que ser.
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