Capítulo 5

No me pasó desapercibido el tono en que dijo "puede ser interesante" como si dejara algo inconcluso. Nuevamente me golpeo mentalmente por buscar señales donde no las hay, aunque el pensamiento de que quiso decir algo más se instala en mi cabeza para no irse... sólo quisiera saber qué.
Llego a mi departamento y decido preparar algo para comer, la cabeza me da vueltas, tengo mucho en qué pensar. Necesito un poco de diversión o distracción –a esta altura ya era lo mismo– necesito algo que haga mas llevadero estos dos días sin verla.
Pongo música en mi iPod a todo volumen y me dedico a limpiar. Friego con más ganas que de costumbre y limpio a fondo mi habitación, la habitación de mi hermana, el baño y el lavadero; el departamento entero estaba tan limpio que podría haberse practicado una cirugía en el lugar.
A pesar de toda la energía consumida sigo inquieta por lo que preparo la comida para mi hermana y para mí; cocino algo elaborado que me lleve tiempo, y hasta me animo a preparar un poco de comida para todo el fin de semana.
Hago un poco de carne rellena y, como es la primera vez que lo hago, ruego para mis adentros que tenga buen sabor. De todas formas Pierina -mi hermana- seguro la come; yo por otro lado no puedo probar bocado, siento un nudo en el estómago. Frizo toda la comida que preparé que incluye además de la carne, un poco de lasaña, empanadas y prepizzas.
Me doy un baño rápido intentando amortiguar con la ducha las voces de mi cabeza... si sólo se detuvieran unos minutos. Cuando termino voy hacia mi habitación y elijo ropa de salir, aún no sé hasta dónde puede llevarme esta bipolaridad que me caracterizó estas últimas horas por lo que prefiero estar preparada en caso de sentir la necesidad de salir corriendo.
Abro la notebook. Juego con el teclado unos minutos hasta que me decido. Tomo aire, me siento derecha y busco en Google: “como saber si me gusta una mujer” mientras me rio por lo bajo. No puedo creer que esté haciendo esto.
Me aparecen varios test, algunos artículos inútiles y por supuesto, una larga lista de Yahoo Respuestas. Reviso un par de páginas con la ilusión de que alguna me sirva, pero como eso no sucede busco algo mas específico: “Soy mujer y creo que me gusta otra mujer”. Esta vez aparecen menos opciones pero mas específicas, y por algún extraño motivo me siento un poco mas tranquila. Sólo un poco. Es balsámico saber que hay otras personas transitando lo mismo que yo. Me pierdo unas horas leyendo las preguntas y respuestas de otros cibernautas sin poder responder aún la mía: ¿Ella me gusta? ¿realmente me gusta?
Me acomodo sobre la silla y miro hacia el techo, me imagino con ella, en una situación de pareja y no me causa desagrado, sólo una punzada de no se qué sigo sin poder definirlo que me dice que la sociedad no ve con buenos ojos esto que siento.
¡Si tan sólo una pudiera elegir de quién enamorarse! O si tan solo me gustara un hombre... todo sería mucho mas sencillo, pero no. Siempre elijo el camino mas escabroso. ¿Por qué esto me sucede a mí?.
Empiezo a imaginar mi futuro con Julián, pero la sonrisa de Milah se cuela bastante seguido y, a pesar de todo, me produce una sensación más agradable cada vez que ella está en el lugar en el que lo quiero poner a él.
Empiezo a verlo claramente.
Respondo, finalmente, a mi pregunta: ella me gusta. Pero con esta respuesta surgen otras dudas: ¿Qué hago? La primera respuesta que llega a mi mente es la de no hacer nada.
Vuelvo a intentar, inútilmente, ser práctica: primero ella está casada y además, por mucho cariño que le tenga, cuesta imaginarme viviendo de una forma no convencional, osea con una mujer. Si miro al futuro, aún me obligo a verme en una única situación: casada con hijos. Me detengo unos momentos para pensar en el hecho de que me estoy obligando a verme de esa forma.
¡Uf! Espero que estas dudas disminuyan con el tiempo, quizás, después me acostumbro a este sentimiento y puedo verla como a una amiga... Si, de verdad quiero ser su amiga.
¿Podré serlo?
Elimino todos estos pensamientos desordenados de mi cabeza y tomo aire. Abro facebook y busco:
"Milah Gregorovich".
Es la primera opción. Me tomo unos minutos para observar su foto de perfil, es tan hermosa, en su foto de portada aparece un niño, supongo que es su hijo. Posiciono el cursor en la opción de "agregar amigos" pero lo dejo ahí, no hago clic.
Me levanto de repente y doy vueltas por la habitación, no es muy amplia así que no hay mucho espacio por el que pueda caminar, pero aún así lo hago. Necesito descargar el estrés por algún lado.
Tengo que poner en orden mis pensamientos: Julián (¿por qué recién ahora pienso realmente en él?) no se merece esto. Vuelvo a sentarme, ansiosa. Y continúo pensando: si de todas formas lo que siento no lleva a nada, no tengo por qué sentirme mal... seguramente esto que me pasa es pasajero. Pero...¿Y si no lo es? y ¿si es correspondido?¿estoy dispuesta a dejar de lado mi relación con él, mi estabilidad, mi vida, mi familia y amigos por algo que no tiene sentido?¿Por algo que podría ser, pero que seguramente no es? SI.
Lo estoy.
Guau, que revelación, necesito gritar. Vuelvo a ponerme de pie y a caminar por mi habitación hasta que no puedo reprimirlo más. Grito con todas mis fuerzas, abro la ventana y sigo gritando, sacando todo lo que tengo dentro.
Por fin.
De repente la puerta de mi cuarto se abre de golpe y entra mi hermana hecha una bala.
Sicilia ¿qué pasó? –pregunta angustiada.
Me quedo helada, y ahora ¿qué digo?. "Y bueno Pieri, creo que me estoy enamorando de una mujer, según google lo estoy, pero yo no sé muy bien qué siento. Julián ya no me produce nada y quiero salir corriendo, solo que no sé hacia donde". A pesar de que no puedo decirle eso, es relajante repetirlo en mi fuero interno. Cambio el rumbo de mis pensamientos y le contesto:
Nada, Pieri, hago catarsis.
Bueno, la próxima vez intenta de que no se te escuche desde la esquina, casi muero de miedo –me contesta un poco mas relajada.
Si, perdón.
Se queda parada en la puerta y hecha un vistazo general a la situación, no está conforme con lo que la excusa que puse. Y se asombra ante mi inmaculada habitación. Está dándose media vuelta para retirarse cuando hecha un ojo a mi notebook y ve el perfil de Milah, frunce el ceño y me mira fijamente.
¿Conoces a Milah Gregorovich?– pregunta de repente. Seria.
Si, ¿por? –Que no se me note, que no se me note...
¿De dónde la conoces? –por algún extraño motivo está alerta.
Es mi compañera en el coro. ¿Tú la conoces?Vamos dime qué sucede.
La conozco, si, es buena chica, está casada con un compañero del trabajo... Si, eso... y ten cuidado.
¿Cuidado? que raro.
¿Cuidado por qué, Pieri?
No... Por nada... sólo quería mencionarlo... eres grande... no lo sé, sólo... sería un poco mas fácil si no te acercaras a ella. –Contesta tartamudeando. Quiero preguntarle nuevamente: “por qué”, pero tras decir eso se va, dejándome con algo más en qué pensar. Como si lo necesitara.
Doy un par de vueltas más hasta que me relajo. Decido comer algo porque temo descomponerme luego. Respiro profundo abro la puerta de mi habitación y escucho voces en el comedor. Mierda, Pieri vino con amigas. Esto es más de lo que pueda soportar.
Agotada me coloco, lentamente, el pijama y me lavo los dientes. Luego me dirijo a mi cama a recostarme. Después de todo no tenía tanta hambre y quizás dormir me haga bien. Alejo los pensamientos de mi cabeza y pongo la alarma en el celular. Miro la pantalla del aparato unos minutos hasta que en un impulso le envío un mensaje a Julián:
Tenemos que hablar”

Suelto un suspiro, me dirijo a mi notebook y doy clic en "agregar amigos". Que sea lo que sea, o lo que tenga que ser.

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