Capítulo 6
octubre 27, 2013
Me
quedo un rato mas en la computadora, el estómago me empieza rugir a
causa del hambre, pero no quería salir de la habitación y
encontrarme con las amigas de Pierina.
A
pesar de que es muy temprano decido acostarme y poner una película
en un virgen intento de distraer mi mente. Sigo inquieta.
Decido
además, apagar el celular, me estoy arrepintiendo del mensaje que le
envié a Juli y no tengo energías para lidiar con eso.
En
mi mente siguen surgiendo escenarios, uno tras otro, donde Milah los
protagoniza; mientras eso sucede, una sonrisa involuntaria se forma
en mis labios y no hago nada para reprimirlo. Me
puedo permitir esto,
me digo a mi misma, por lo que continúo imaginando. Tapo mi cara
con la almohada sin interrumpir mis fantasías, es agradable la
sensación que me producen.
Hasta
que finalmente en algún momento, en alguna caricia, algún beso o
alguna sonrisa por fin logro conciliar el sueño.
*
* *
Me
levanto sobresaltada, todo el estrés que tengo me está pasando
factura. Miro el reloj: 5 de la mañana. ¡Ugh!, eso me pasa por
acostarme tan temprano. Permanezco acostada unos minutos más, a
pesar del hambre, pero luego mi cuerpo empieza a exigir movimiento.
Mientras me desperezo maldigo para mis adentros pues a media mañana
estaré fundida del sueño.
Arreglo
la cama y enciendo la notebook, pero la dejo ahí, sin abrir nada.
Antes de entrar en el mundo virtual decido darme otro baño.
Lleno
la bañera y tiro unas sales de vainilla que nos regalaron hace unos
años, (espero que funcionen). Además dejo caer un poco de shampoo
sobre el agua así se forme espuma. Luego vuelvo a mi habitación y
busco una revista de chimentos, total tengo tiempo de sobra para
estar ahí metida.
Me
doy un baño de esos relajantes, me hago un peeling facial y me
arreglo las uñas y las cejas. Cuando por fin salgo de la ducha
–toda arrugada– preparo el desayuno y enciendo la notebook.
Abro
las páginas habituales: el diario, twitter, facebook y farandulista.
Me llama la atención la pestaña de facebook: 35 notificaciones,
¡guau! ¿Publiqué algo controversial y no me acuerdo? El corazón
me palpita rápidamente, algo inusitado estaba sucediendo.
Hago
clic en las notificaciones y veo: Milah Gregorovich aceptó tu
solicitud de amistad, a Milah le gusta tu foto, Milah comentó tu
foto y así... 35 interacciones, todas de ella. Empiezo a ver una por
una, evidentemente visitó cada uno de mis álbumes pues comentó las
fotos donde aparezco sola, alegre y haciendo las monerías que me
caracterizan. Los comentarios no son nada fuera de lugar, algunos
"jajaja" y otros "que linda que estás acá" (Que
linda que estás acá, ¡yay!),
no puedo evitar sonreír de forma genuina, siento unas mariposas en
la panza que se mezclan con mis ganas de saltar. De pronto sé que va
a ser un día bueno.
Mi
estómago se hace un nudo, por la emoción, por los nervios. Todo un
poco. Miro la hora, 7:45, ¿en qué segundo? Llego tarde al trabajo
¡mierda!, espero poder conectarme desde allí. Recojo mis cosas a
las apuradas, manteniendo mi sonrisa. Decidí que nada iba a
estropear el día de hoy. Estoy por apagar la notebook –solo
cerrarla, no tenía tiempo– cuando veo que entra un mensaje:
ella.
"¡Hola
Sici! ¡Que lindo verte por acá!"
La
mierda Santa. Me explota el corazón. Sólo ese mensaje bastó para
alegrarme aún más el día.
No
puedo creer el efecto que tiene en mí, aunque aún no pueda definir
si definitivamente me gusta o no.
"¡Milah!
-
- -
¡Que
sorpresa!
-
- -
Justo
estoy saliendo de casa porque llego tarde al trabajo
-
- -
Si
consigo conectarme seguimos desde allí
-
- -
¿Dale?."
"Ok,
yo también salgo al trabajo.
-
- -
Estoy
esperando que mi marido saque el auto...
-
- -
Voy
a llegar tarde... como siempre.
-
- -
¿En
qué trabajas?"
En
un impulso apago todo, el cuerpo no me da para someterme a este nivel
de estrés, los frutos de mi baño relajante se han perdido por
completo. Respiro profundo y salgo a la calle cuando todavía
faltaban algunos botones de mi camisa por abrochar, mientras espero
ansiosa un taxi.
El
viaje se me pareció demasiado largo, a pesar de la corta distancia
que hay entre mi casa y el trabajo. Además me tocó el chofer
charlatán, de esos que no se callan ni por un segundo, y a decir
verdad yo necesitaba pensar.
Llego
un poco ansiosa, pues quiero ver si puedo hablar con ella unos
minutos más.
Abro
la puerta a las apuradas y tiro todo en un costado sin detenerme a
ordenarlo, luego tendré tiempo de hacer eso. Me dirijo al mostrador
y, nerviosa, enciendo el ordenador. Cuando por fin se enciende
windows abro facebook, reviso mi bandeja de entrada y no tengo un
mensaje nuevo de ella como esperaba (siento una punzada de
decepción). Miro a mi alrededor mientras tamborileo mis dedos sobre
el teclado, dudando. Por fin me decido y le escribo:
"Ya
estoy de vuelta...
-
- -
Trabajo
en una tienda de diseño.
-
- -
Solo
por la mañana, de esa forma tengo las tardes libres para la
facultad...
-
- -
Tú
¿en qué trabajas?"
Claro
que ya sabía en qué trabajaba pues ya lo había averiguado, pero
bueno, estaba buscando conversación. Me contesta rápido.
"¡Llegaste
en tiempo récord!
-
- -
¿Conseguiste
la fórmula para tele-transportarte y no me contaste nada?
-
- -
Soy
profesora de historia...
-
- -
Si
ya sé, guacala.
-
- -
Pero
a mi me encanta.
-
- -
¿Qué
se vende en una tienda de diseño?
-
- -
Nunca
visité una”
“Debería
visitarlas,
-
- -
Ahora
están de moda...
-
- -
Se
venden novedades
-
- -
No
sé muy bien cómo explicarlo...
-
- -
Tienes
desde juguetes para niños, hasta billeteras de papel...
-
- -
Ropa,
fundas para notebook, imanes...
-
- -
Ésta
está repleta de cosas, de colores...
-
- -
Todo
de diseño.”
“Parece
interesante...
-
- -
Algún
día voy a visitar una...
-
- -
En
el centro las he visto.
-
- -
Por
cierto, ¿Qué estudias?"
"Estudio
diseño de interiores
-
- -
Me
gusta mucho...
-
- -
Además
está relacionado con mi trabajo.”
“¡Muy
relacionado!
-
- -
Es
una suerte...”
No
sé que más ponerle. Pienso unos momentos en algún comentario
ingenioso, pero no se me ocurre nada, sin embargo quiero seguir
hablando con ella. Finalmente opto por ir a lo seguro:
“¿Te
gusta mucho canto?”
“Si,
bastante.
-
- -
No
es mi pasión
-
- -
Pero
me relaja”
“A
mi me produce exactamente lo mismo” –Le contesto.
“Bueno
Sicilia, te dejo
-
- -
Me
voy a dar clases
-
- -
Los
alumnos me esperan
-
- -
¿Hablamos
después?”
Siento
nuevamente una punzada de decepción, deseo seguir hablando con ella,
pero ¿qué más da?. No quiero parecer una pesada.
“¡Claro
Milah!
-
- -
Cuenta
con ello
-
- -
Nos
chateamos en un rato.
-
- -
Besos”
“Que
tengas un lindo día
-
- -
Y,
por las dudas, ¡Hasta el jueves!”
“ No
sé si iré a clases el jueves
-
- -
Tengo
que pensarlo
-
- -
Que
tengas un lindo día tú también
-
- -
Besos”
Vuelvo
a leer la conversación con una sonrisa tonta (si, definitivamente
estoy
hasta las manos,
como diría mi mejor amiga),
en el negocio entran clientes pero no les presto mucha atención,
bien que podrían estar robando y yo ni enterada.
La
mañana tenía otro color ya que mi humor cambió notablemente, es
increíble el efecto que tiene en mi.
Ordeno
las cosas que había dejado tiradas y veo mi celular. Recuerdo el
mensaje que le envié a Juli. Ahora, con la cabeza fría, todo se ve
diferente y hasta siento un poco de arrepentimiento por lo que hice.
Miro el aparato detenidamente, luego de pensarlo tomo valor y lo
enciendo.
Automáticamente
entra un mensaje de él:
"Ya
sé, esto no da para más. Perdóname”
0 comentarios:
Publicar un comentario