Capítulo 14

Milah me despierta sobre las 6 y media de la mañana besándome el cabello.
Arriba preciosa, vamos a llegar tarde al trabajo –dice– te traje el desayuno a la cama.
Me muevo entre las sábanas sin poder reprimir un quejido, con suerte hemos dormido tres horas. Me estiro y por fin abro los ojos. Me encuentro con su sonrisa, es aún mas bella cuando está desarreglada.
Definitivamente nunca podríamos ser amigas, primero porque me gusta demasiado y segundo porque estar cerca de ella hace que mi autoestima caiga en picada. Es, sin duda, la mujer más hermosa del lugar, donde sea que esté.
Y es mía.
Bueno, no.
Hago una mueca de disgusto ante tal pensamiento y no le pasa desapercibido. Sin embargo sonríe abiertamente mientras coloca la bandeja a mi lado, sobre la cama, haciendo caso omiso a mi mohín.
Toma –continúa, agachándose un poco para darme otro beso en la frente– traje tostadas y jugo de naranja. Es muy bueno para empezar las mañanas.
Gracias –digo mientras unto mi tostada con un poco de manteca.
¿A qué hora entras al trabajo? –pregunta.
A las 8 –hago una pausa, aún estoy grogui del sueño– ¿qué hora es?
Son las 6 y media, es que...
A mi me toca abrir el negocio por las mañanas –la interrumpo– podemos salir antes... si quieres.
Perfecto, porque hoy tengo una clase a primera hora. Debemos correr.
Da un mordisco juguetón a mi tostada y se pone de pie. Busca en su armario algo de ropa y se quita la parte de arriba del pijama. Me paro en seco, con la tostada a mitad de camino y mi boca abierta.
Me dedico a mirarla, aunque está de espaldas a mi, puedo percibir el contorno de sus curvas; es extremadamente proporcionada, tiene una cintura pequeña y sus pechos resaltan en su delgada figura, puedo ver la forma puntiaguda de ellos desde mi posición, no están caídos como esperaba que estuvieran debido a la maternidad.
Se da cuenta de mi mirada escrutadora y me sonríe de forma pícara, como insinuando algo. Levanto las cejas, divertida, dejando la tostada a un costado.
Quisiera quedarme todo el día en esta habitación, quién sabe lo que sucederá mañana.
Sin dejar de mirarme, se quita la parte inferior del pijama, ahora está completamente desnuda. Trago en seco y ella ríe divertida. Se acerca a darme un beso, sólo le doy un pico, pues recuerdo que aún no me lavé los dientes...
Vamos –me recrimina– llegaré tarde.
Me levanto rezongando, la cama está calentita y afuera hace un frío de perros. Salgo corriendo hacia el baño, me lavo los dientes y me doy una ducha rápida, de vuelta en la habitación me pongo la ropa que ella me prestó la noche anterior.
Nos maquillamos en el auto, ya que me sacó a las apuradas de la casa. Me deja en la puerta del negocio justo cuando termino de aplicarme la mascara y ella parte a la escuela, no sin antes decirme que pasará por mí a la hora del almuerzo para llevarme “a casa”. Según sus palabras.
Apenas abro el negocio y pongo mis cosas en orden, decido aparecer en el mundo exterior, primero llamo a Pierina.
Hola Pieri –espero que no me delate la culpa.
Hola Sici –atiende en el primer tono– ¿qué tal anoche con Milah?
Cómo lo...
Soy tu hermana Sicilia, no hace falta que me digas las cosas de forma explícita... te conozco como a nadie.
¿Y qué es lo que conoces? –le pregunto. Quiero saber hasta donde se imagina.
Pues, que eres amiga de Milah Gregorovich –duda un momento, su voz empieza a sonar preocupada– ten cuidado... es una chica muy complicada.
¿Qué es tan complicado? –¿Ella también me va a decir que no lo podré entender?– ¿En dónde está la gravedad del asunto?
Pues nada –responde evasiva– no sé, su marido... es muy posesivo, y ella... no te acerques a él.
Él no está, le haré compañía a Milah durante el fin de semana –supongo, digo en mi fuero interno.
Ok, como quieras –está resignada– no seas tan caprichosa, lo digo por tu bien.
Lo sé, perdón. Es sólo que quisiera saber qué es lo complicado.
Sólo cuídate. Voy a decirle a Esteban que se quede conmigo sino es mucho problema.
Claro que no. Así estaré más tranquila, sabiendo que estás acompañada.
Si, gracias. ¿Estás bien? –pregunta preocupada.
¿Por qué no habría de estarlo?
No lo sé, por Julián, supongo. ¿No están Milah y Guada ayudándote a que te recuperes de la ruptura?
Ya ha pasado un mes, no viene a colación el tema. No lo nombres. –Hago una pausa y agrego: –De todas formas estoy bien, y definitivamente Milah me está ayudando a superarlo.
Mierda. ¿Notará el mensaje oculto?
Bueno hermana, habla conmigo si lo necesitas. De verdad, nos debemos una charla, me tienes preocupada, no sé lo que te está sucediendo.
Tenemos una charla pendiente –coincido– pronto, lo prometo. Pero estoy bien, gracias por preocuparte, hermanita.
Siempre hermanita. Bueno, me voy, tengo mucho trabajo. Cuídate y llámame cualquier cosa. –Está más animada.
Claro –le digo–. Que tengas un buen fin de semana. Te quiero, Pieri.
Yo más.
Luego le envío un mensaje a Guada:
Pues... definitivamente le di tiempo a mi situación con Milah, ni te imaginas. O quizás si. Cuando puedas llámame.”
Y me pongo a atender.
Estoy bastante distraída, no dejo de pensar en Milah. Doy gracias al cielo de que me hayan tocado clientes honestos, sino habría armado un alboroto con la caja.
Cerca de las 11 de la mañana suena mi celular, pienso que es Guady, contestando a mi mensaje, pero resulta ser Milah:
Hola, te extraño.”
Sonrío y me vuelvo a olvidar del mundo.
No tanto como yo”
Me tienes loca Sicilia, no he dejado de pensar en ti”
Yo tampoco, de verdad.”
Dudo un momento y luego le envío:
Temo perderte”
No puedo evitar mencionarlo, después de todo es verdad. Sé que no me pertenece, pero me hace sentir tan bien, y no quiero dejar de hacerlo.
Es tan complicado”
¿Otra vez? ¿En serio?
Repites eso mucho...”
Porque es la verdad, algún día lo entenderás.”
Espero que sea pronto”
Lo digo en serio, quiero saber qué es lo que pasa. Pero, por otro lado, quiero que salga de ella el contármelo, no la quiero presionar.
Sabes... pedí compensatorio. Hoy no trabajo a la tarde.
- - -
Podremos estar todo el fin de semana juntas...
- - -
Si es que te gusta la idea, claro”
No sé si buscaba cambiar el tema de conversación o no, pero logró distraerme.
Que bueno!
- - -
Espero con ansias que sean la una”


Prepárate
- - -
Entro a clases. Nos vemos a la una.
- - -
Te mando un beso.”
Sonrío como tonta al celular y acaricio la pantalla. ¡Dios! ¿Qué me pasa? Estoy hecha una adolescente...
Continúo sonriendo hasta que la imagen de un niño se dibuja en mi mente. Refriego mis ojos violentamente obligandome a borrar la escena que, poco a poco, se va nutriendo de detalles.
¿Qué voy a hacer? La culpa me carcome el cerebro, ¿cómo voy a mirar al niño a los ojos? Sabiendo que hice lo hice. ¿Y a su marido? ¿Por qué no lo dejó antes?.
Basta de preguntas Sicilia...

Vuelvo a agitar mi cabeza, respiro profundo, me enderezo y vuelvo a concentrarme en el trabajo. 

Recuerda que puedes comprar el libro completo en: http://www.amazon.com/dp/B00G1YJ17M

0 comentarios:

Publicar un comentario

Followers

linkie ♥

Blog contents © Entre amigas 2010. Blogger Theme by NymFont.